Revista LA FUNDACIÓN

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300 menores salvadoreños crecen saludablemente con FUNDACIÓN MAPFRE

300 menores salvadoreños crecen saludablemente con FUNDACIÓN MAPFRE

por In Acción Social, Destacados En 9 marzo, 2015


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Por un crecimiento saludable

Autora: Macarena Herrera | Fotos: Asociación CINDE


FUNDACIÓN MAPFRE lleva a cabo desde hace años una relevante contribución al desarrollo integral de cientos de niños, niñas y jóvenes acogidos en una ONG que trabaja en dos de los municipios más violentos de la capital de El Salvador. Con su respaldo sostenido a los programas de educación y nutrición les ayuda a crecer y desarrollarse como personas en un entorno libre de violencia.

En ocasiones, el programa Formando Comunidad de FUNDACIÓN MAPFRE recala en entornos especialmente duros. Como Soyapango y Mejicanos, dos de los municipios con mayores tasas de homicidios de San Salvador, dominados por las dos principales maras (pandillas juveniles) del país centroamericano, que extienden la violencia y la inseguridad a una población ya de por sí vulnerable. Pobreza estructural, delincuencia, hacinamiento, violencia familiar, desnutrición infantil e insalubridad son lacras diarias en estos dos superpoblados municipios de la zona marginal de la capital salvadoreña, que se acentúan en colectivos excluidos, entre ellos los omnipresentes vendedores ambulantes, en su mayoría mujeres, así como sus hijos e hijas.



Actividades de FUNDACIÓN MAPFRE en El Salvador


FUNDACIÓN MAPFRE respalda desde hace años la educación y nutrición de los hijos de vendedoras ambulantes de dos barrios de San Salvador

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FUNDACIÓN MAPFRE desarrolla, a través de sus cinco áreas de gestión, diversos proyectos y actividades en apoyo de las necesidades de la sociedad salvadoreña. El Área de Acción Social lleva a cabo proyectos con las ONG Cinde, Fundaeduca (educación para niños y jóvenes), Fundación del Valle (inserción laboral de mujeres), Mensajeros de la Paz (hogares de acogimiento para portadores de VIH y madres adolescentes con sus bebés) y Cideco (formación de jóvenes) en tres municipios del país, con más de un millar de beneficiarios.


El Área de Cultura tiene previsto inaugurar este año en San Salvador la exposición La Mano con Lápiz. Dibujos del siglo XX, de las Colecciones MAPFRE. Por su parte, el Área de Promoción de la Salud ha llevado a cabo en los últimos años, en escuelas y centros cívicos del país, la campaña Vivir en Salud, destinada a fomentar los hábitos de vida saludables, con participación de más de 23.500 personas.


El Área de Prevención y Seguridad Vial ha desarrollado diversas campañas de seguridad vial en colegios de distintas ciudades del país, con participación de más de 11.000 escolares y la distribución de materiales de seguridad vial a 35.000 escolares. A finales del pasado año también realizó la campaña Tu Familia te Espera, Maneja Responsablemente, dirigida a conductores. Finalmente, el Área de Seguro y Previsión Social ha recibido en los dos últimos años a un total de 43 alumnos salvadoreños en sus cursos e-learning de especialización en seguros y en el Máster en Gestión y Técnica de Seguros.


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Desde hace un lustro, FUNDACIÓN MAPFRE respalda económicamente los programas enfocados hacia este colectivo por la Asociación CINDE (Centros Infantiles de Desarrollo). Esta ONG nació en los años ochenta, en plena guerra civil salvadoreña, con objeto de paliar las adversas condiciones de vida de estas mujeres trabajadoras, obligadas a vender en las calles para sobrevivir mientras llevaban consigo a sus retoños. Esta realidad, aún presente, perjudica el desarrollo de los menores, abocados a vivir las carencias y riesgos de la vida en la calle, una situación que la asociación quiere atenuar.


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«En nuestros centros atendemos, desde los primeros años de vida, a los hijos e hijas de trabajadoras del sector informal», explica Marisa de Martínez, fundadora y directora de la ONG. Casi 400 niños y adolescentes acuden a diario a los centros de Soyapango y Mejicanos, espacios libres de violencia donde, mediante una reducida estructura de personal, se suplen sus carencias para un desarrollo normal, promoviendo una educación integral y formación en valores humanos que cimentan bases sólidas para sus vidas. También hay programas de microcréditos y de emprendimiento laboral para las madres. Se trata de una filosofía alineada con el programa Formando Comunidad, desde el que se apoyan los dos principales programas educativos de la asociación.


Educación y nutrición


Estos programas cubren dos franjas de edad. Los menores de 6 años acuden a los dos Centros Infantiles de Desarrollo, «donde se les acoge cinco días por semana, durante ocho horas diarias, en un entorno seguro, evitando que estén en las calles, y se les brinda educación y estimulación adecuada a sus edades», afirma Marisa. Es una ayuda muy valiosa para las madres trabajadoras, ya que no pueden costearse una guardería y los programas de atención estatal para la franja infantil son inexistentes (hasta los 3 años) o están muy poco extendidos (de 4 a 6 años). Actualmente acuden a estos centros unos 200 menores, con los que se trabaja en áreas de desarrollo personal y social para afrontar la etapa escolar, con buenos resultados. «Les preparan muy bien; cuando llegan a la escuela las maestras los buscan para matricularlos en sus clases», afirma Karen, madre de dos hijos y miembro del equipo de apoyo a estos centros.


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El PROGRAMA NUTRITIVO garantiza a los menores una base alimenticia sana y equilibrada que sus madres no pueden proporcionarles


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Entre los 7 y los 16 años acuden por la tarde a los Refuerzos Escolares, surgidos para hacer frente a la desmotivación académica y la elevada deserción escolar. En estos refuerzos reciben el apoyo de maestros en las asignaturas más difíciles, realizan actividades lúdicas y culturales (música, danza, informática, juegos, visitas culturales) y obtienen formación en valores como convivencia y tolerancia. «Les ayudamos a descubrirse como sujetos de derechos y deberes, así como sus potencialidades y valores», resume Marisa. El programa, que abarca una edad crítica para el futuro de los menores, contribuye a reforzar su motivación y sus ganas de aprender; uno de sus efectos colaterales ha sido la prevención de ingreso en las pandillas o maras. Para los que quieren seguir estudiando la asociación proporciona becas de bachillerato y universidad.


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Junto a la vertiente educativa, FUNDACIÓN MAPFRE apoya desde 2013 el programa de nutrición de la ONG, diseñado por nutricionistas del sistema público de salud. «Una buena alimentación es algo esencial por su importante incidencia tanto en el desarrollo físico como intelectual, imprescindible para el rendimiento académico», señala la directora. A diario se satisfacen las necesidades nutritivas de más de 300 niños-niñas y adolescentes en pleno crecimiento (desayuno, almuerzo, refrigerio y vaso de leche para los primeros; almuerzo y refrigerio para los segundos), que garantiza una base alimenticia sana y equilibrada para su desarrollo que sus madres, incapaces de acceder a la canasta básica de alimentos, no pueden proporcionarles. Los que llegan con carencias, «lo cual ocurre a menudo», adquieren cuanto antes su peso normal (hay controles trimestrales de peso y talla), pero actualmente no existen casos de desnutrición.


Como complemento a estas actividades, la asociación involucra a los progenitores –generalmente las madres, de muy bajo nivel educativo en los procesos formativos de sus hijos, ayudándoles a desempeñar correctamente su rol de orientadores. Cada dos meses se celebran jornadas y talleres donde se abordan temas de relevanciapara el desarrollo de los menores, como disciplina sin violencia, importancia del tiempo libre, hábitos higiénicos desde la primera infancia y educación desde el hogar, entre otros. Es una forma de asumir su propia responsabilidad en el crecimiento de sus hijos.


La ayuda de FUNDACIÓN MAPFRE, una pieza clave de nuestro proyecto

MARISA DE MARTÍNEZ. Directora ejecutiva de CINDE


¿A qué tipo de menores atienden?
Son hijos e hijas de mujeres pobres urbanas, en un alto porcentaje cabezas de familia, con bajo nivel educativo e ingresos exiguosprocedentes de la venta ambulante o de comercios informales, que no les permiten cubrir las necesidades familiares básicas. Viven hacinados en zonas muy vulnerables por la violencia y la inseguridad, y tienen múltiples carencias que dificultan su desarrollo como personas.

¿Qué encuentran en los centros de la asociación?
En los Centros Infantiles de Desarrollo ofrecemos a los menores de 6 años un ambiente propicio para su desarrollo, que incluye programas de educación inicial, salud y nutrición. En los Refuerzos Escolares se ofrecen espacios seguros, lúdicos, libres de violencia, propiciadores de formación en valores y desarrollo personal, que permiten e niños, niñas y adolescentes realizar sus tareas, aprender jugando y fortalecer lazos de amistad.

¿Imagina la situación de estos menores sin la acogida que les brindan?
El entorno que les rodea, con violencia, hogares desestructurados, bajo nivel de escolaridad y ausencia de espacios lúdicos, es un caldo de cultivo propicio para formar generaciones con seres vacíos a nivel intelectual, afectivo y emocional. Sin programas de apoyo como el nuestro es previsible un futuro con importantes carencias para estos menores. Estamos convencidos de que les estamos aportando protección frente a la agresión del contexto en que se desarrolla la vida de generaciones que vamos acompañando.

Marisa de Martínez. Directora ejecutiva de CINDE

Marisa de Martínez. Directora ejecutiva de CINDE.


¿Qué valor tiene el respaldo de FUNDACIÓN MAPFRE a sus programas?
El apoyo de FUNDACIÓN MAPFRE durante todos estos años ha sido una enorme ayuda para la consecución de nuestros objetivos. Gracias a ella, más de 300 niños y niñas de 1 a 16 años reciben hoy una alimentación adecuada para su pleno desarrollo, sin la cual el proyecto se quedaría sin una pieza clave, necesaria e imprescindible para su continuidad.


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