Revista LA FUNDACIÓN

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Francis Picabia

Francis Picabia

por In Otros Contenidos (Portada), Patrimonio En 27 mayo, 2015


Espagnole [Española] / Mujer con peineta, 1922

Francis Picabia estudió en la École des Arts Décoratifs de París, donde conoció a Braque y Marie Laurencin. Expuso por primera vez en el Salon des Artistes Français en 1899 y posteriormente en el Salon d’Automne, en el Salon des Indépendants y en la galería de Berthe Weil. En los primeros años del siglo XX se vio influido por Pisarro y, sobre todo, por Sisley.

Entre 1901 y 1914, en su búsqueda de un lenguaje visual moderno, Picabia experimentó con los distintos «ismos» de principios de siglo. Al tiempo que su pintura iba evolucionando, entró en contacto con la vanguardia parisina y fraguó su amistad con Marcel Duchamp. Se introdujo en la corriente dadaísta, llegando a ser uno de los fundadores de la revista 391. La edad de oro de Dadá en el París de los años veinte estuvo dirigida por Tzara, Breton y Picabia. Sin embargo, en 1921 Picabia abandonó el dadaísmo que, pese a sus críticas iniciales contra el sistema, se estaba convirtiendo en otra forma de sistema. Frente al dadaísmo y el surrealismo, él proponía el «instantaneísmo».

El escándalo acompañaba siempre las exposiciones de Picabia y en 1922 abandonó París. Ese mismo año expuso en la galería Dalmau de Barcelona. Allí se pudieron ver sus pinturas maquinistas junto con sus Espagnoles. Esta exposición marcó un punto de inflexión en la trayectoria de Francis Picabia. La obra Espagnole o Mujer con peineta está realizada precisamente ese año en Barcelona, y se enmarca entre las nuevas y provocadoras obras figurativas que el artista presenta en la exposición de Dalmau, aunque se desconoce si formó parte de la muestra.

Mujer con peineta es una de las más sutiles de toda la serie de españolas realizada por Picabia. Es una figura clásica y serena, sin ningún signo de perversa torpeza en PATRIMONIO la ejecución. De suave y exquisito colorido y una gran delicadeza del dibujo, establece una sutil armonía entre
el azul de los ojos, el turquesa de los pendientes y las hojas de la rosa del moño. Deja, expresamente, en un segundo término monocromo el bordado del mantón. El perfilado del dibujo también es muy suave, con ligeros toques grisáceos en el sombreado de la cara, y un tono más intenso para el pelo y las flores del mantón, indicando el potente bordado sin necesidad de insistir en una policromía que restaría protagonismo a la gran belleza del rostro.

Es inevitable establecer una comparación entre este dibujo, firmado y fechado en Barcelona en 1922, y el retrato que Picasso hizo de Olga Kokhlova con mantilla española, pintado también en Barcelona, cinco años antes, en 1917.

Sin embargo, Picabia ya había abordado con anterioridad el tema español, cuando en 1902 residió un tiempo en casa de su familia andaluza y pintó sus primeros toreros y manolas, según relata María Lluïsa Borràs, biógrafa y especialista en el pintor. De todas formas, esta serie inicial de dibujos españoles dista mucho de los demás que se conocen de esa época del artista. Estos toreros y manolas son más personales y evolucionados y enlazan directamente con los realizados entre finales de los años diez y el inicio de los veinte.

Espagnole [Española] / Mujer con peineta, 1922. Aguada y grafito sobre papel, 64,5 x 49 cm. Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: «Francis Picabia / Barcelona, 1922». © Francis Picabia, VEGAP, Madrid.

Espagnole [Española] / Mujer con peineta, 1922. Aguada y grafito sobre papel, 64,5 x 49 cm. Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: «Francis Picabia / Barcelona, 1922». © Francis Picabia, VEGAP, Madrid.

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