Revista LA FUNDACIÓN

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Escuela Jatobazinho (Brasil)

Escuela Jatobazinho (Brasil)

por In Acción Social, Destacados (Portada) En 11 marzo, 2015


Islote educativo

Desde hace cuatro años, Fundación MAPFRE apoya la acción de una escuela rural aislada en un inmenso humedal del centro-oeste de Brasil. El centro proporciona a 60 menores de comunidades vulnerables la posibilidad de cursar estudios de primaria, favoreciendo su desarrollo y cubriendo todas sus necesidades básicas.

Autor: Javier Rodríguez
Fotos: Paulo Pepe para Fundación MAPFRE. Delegação Brasil

La vida no es fácil en el Pantanal Sur, una de las mayores planicies inundables de la Tierra, en el Estado de Mato Grosso do Sul (Brasil). La grandiosidad de este territorio que desborda el límite con Bolivia y las inundaciones de la época lluviosa configuran un espacio rural aislado, sin carreteras, solo accesible por barco o avión. Este aislamiento moldea la vida de las comunidades de la región de Paraguay Mirim desperdigadas en las riberas del río Paraguay, y de los ribeirinhos, privados de servicios públicos
y entregados a una economía de subsistencia. La falta de escuelas en la región –solo hay una municipal– excluye a estas comunidades del sistema educativo y las coloca en situación de vulnerabilidad, en especial a niños y jóvenes, con baja formación y altas tasas de analfabetismo, trabajo infantil y embarazos precoces, condenándolos a perpetuar el círculo de pobreza en que viven.

Iniciativas como la de Acaia Pantanal, filial del Instituto Acaia, tratan de paliar esta situación trasladando la educación a estas comunidades. En 2008, esta ONG inició su actividad como escuela itinerante en la zona, alfabetizando a adultos y menores; luego reconvirtió una pousada a orillas del Paraguay en un «islote» educativo, la Escuela Jatobazinho, escolarizando a 39 alumnos, e introdujo el currículo educativo brasileño; hoy es toda una referencia por la calidad de su enseñanza, por sus instalaciones y medios: cinco aulas, dormitorios, piscina, comunicaciones vía satélite… y cinco barcos para surcar el río, única vía de acceso al centro, a 90 kilómetros de la ciudad más cercana. Un salto cualitativo para esta escuela que hasta 2014 era la única puerta de entrada al sistema educativo en la zona, logrado a base de recursos propios, donaciones, voluntarios y un gran esfuerzo.

Proporcionar una educación integral a los menores que tienen dificultad o imposibilidad de acceder a la enseñanza es la misión de la Escuela Jatobazinho. «Educamos a aquellos niños que no tienen oportunidad de estudiar », dicen sus responsables, conscientes de que solo gestionan un reducido número de alumnos y que son muchos más los no escolarizados. Es una misión alineada con la filosofía de fomento de la educación para los más vulnerables que inspira al programa Formando Comunidad del Área de Acción Social de Fundación MAPFRE, motivo por el cual respalda económicamente esta iniciativa desde 2012, ayuda que ha renovado para 2016.

Esta escuela imparte hoy los primeros cinco cursos de enseñanza primaria a 60 menores de entre 6 y 12 años, cifra que ha crecido con los años porque los padres, cada vez más, los envían allí «para ofrecerles la oportunidad de un futuro diferente, para que cambien su destino », explican sus directivos. El centro cubre sus necesidades básicas de alimentación, salud y alojamiento, además de asistir a sus familias. Las largas distancias y la falta de medios impiden el acceso diario de los alumnos desde sus hogares a la escuela, por lo que estudian allí en régimen de internado: durante el curso, pasan periodos de 45 días en el centro y otros 15 con sus familias. Los que viven en un radio de hasta 50 kilómetros pasan los fines de semana en sus casas y regresan los lunes antes del almuerzo, a bordo de barcos de la propia escuela o del municipio de Corumbá.

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La escuela proporciona una EDUCACIÓN INTEGRAL a los menores que, debido al aislamiento o la falta de medios, no pueden acceder a la enseñanza

MÁS DE 11.000 BENEFICIARIOS EN 2015

La labor de cooperación al desarrollo del Área de Acción Social de Fundación MAPFRE tiene en Brasil, el país más extenso y poblado de Latinoamérica, aún con grandes necesidades sociales, uno de sus destinos principales. Sus actuaciones en este coloso regional se remontan a 2006 y el programa Formando Comunidad se lleva hoy a cabo en 12 de los 26 Estados del país, en sus cinco grandes regiones.

Durante 2015, Formando Comunidad respalda con recursos económicos una veintena de proyectos que llevan a cabo 22 entidades locales; algunos son apoyados desde hace cinco años. Su finalidad es contribuir al desarrollo de los menos favorecidos mediante actuaciones sobre todo en educación y nutrición, así como en salud y acceso al mercado laboral.

Estos proyectos alcanzan hoy a 11.221 beneficiarios, en su mayor parte menores en riesgo de exclusión social y sus familias, aunque también adultos y personas con necesidades especiales. Su dimensión es muy dispar: tres de los proyectos benefician a más de 1.400 personas cada uno, mientras que otros tres apenas alcanzan el centenar, entre ellos el de Acaia Pantanal.

En las aulas, la propuesta pedagógica, a cargo de siete educadores, combina la enseñanza del currículo regular por las mañanas con actividades socioeducativas (deporte, talleres culturales, de expresión artística y musical, etc.) por las tardes. «Unas actividades –recalca Sylvia Bourroul, directora del proyecto– que valoran el contexto local y que tratan transversalmente los temas relacionados con la ciudadanía, el arte, la cultura y el medio ambiente». La sensibilización hacia el entorno es una prioridad inculcada por esta escuela, partidaria de que todos, desde la edad más temprana, deben preservar esta zona de biodiversidad única, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco. También se estimulan los hábitos de nutrición saludable e higiene personal.

Balance del programa

El programa educativo combina la enseñanza del currículo regular por las mañanas con actividades socioeducativas por las tardes.

Al cabo de cinco años en el centro, los menores están SOCIALMENTE INTEGRADOS y tienen competencia plena para leer y escribir, así como un adecuado desarrollo neuropsicomotor

Los objetivos del programa educativo que respalda Fundación MAPFRE son similares a los de otras escuelas de primaria. En los cinco años que se cursan aquí, se promueve el desarrollo psicosocial y cognitivo de los alumnos –enmarcado en una metodología educativa que favorece una visión de la realidad en toda su complejidad y riqueza–, y se garantiza el aprendizaje del currículo básico de primaria. Al acabar, los menores están socialmente integrados, tienen competencia plena para leer y escribir, y un adecuado desarrollo neuropsicomotor, «metas que conquistamos sistemáticamente», según los directivos del centro. El fin es aprobar el año escolar, lo que faculta para continuar los estudios en otros 48 centros, algo que promueven en Jatobazinho.

Pero esta escuela mira más allá del simple resultado académico, valorando incluso que para alumnos con retraso mental o problemas de salud que implican ausencias, suspender no es un fracaso. «Al educador –razonan sus responsables– no le basta la aprobación del año escolar o entrar en el proceso selectivo de otras escuelas para continuar sus estudios. El objetivo principal es la conquista de la ciudadanía, independientemente del tiempo que cada uno tarde para lograrla». Se trata, en suma, de que los menores sean conscientes de sus derechos como individuos, una aportación inestimable para modelar sus vidas y ayudar al desarrollo de las comunidades ribeirinhas. Un objetivo al que Fundación MAPFRE contribuye con su granito de arena.

El apoyo de Fundación MAPFRE es fundamental

¿Hacia qué tipo de población está enfocada la escuela?
—Va dirigida a los hijos de las familias que viven a orillas del río Paraguay. Residen en viviendas muy distantes entre sí y no tienen acceso a los servicios de educación, salud y energía. Son familias dedicadas a la pesca y la recogida de cebo para el turismo de pesca, con bajos ingresos. Los padres suelen ser analfabetos o analfabetos funcionales.

¿En qué condiciones llegan los menores a la escuela?
—Presentan bajo rendimiento cognitivo, así como dificultades en la rutina de la vida diaria y en los hábitos relacionados con la higiene íntima y bucal. Muchos de ellos son muy tímidos e inseguros, un reflejo de su baja autoestima. Además, afrontan el reto de convivir: deben aceptar las reglas de convivencia social y el uso colectivo de espacios y recursos. En salud, hay problemas crónicos como pediculosis, desnutrición y dermatitis.

¿Qué valores imparte el centro?
—Conocimiento, ética, ciudadanía, autonomía y responsabilidad.

Acabada la primaria, ¿qué trayectoria educativa siguen los alumnos?
—Nos preocupa la continuidad de los alumnos en secundaria. Unos ingresan
en la escuela municipal de la región, otros van a casas de parientes para continuar sus estudios en escuelas de Corumbá y Miranda. Hacemos todos los esfuerzos con los alumnos y sus padres para que comprendan la importancia de seguir estudiando.

¿Cómo valora el apoyo de Fundación MAPFRE?
—Su apoyo es fundamental, ya que trabajamos con escasos recursos internos e infinitas demandas. Contar con su respaldo para las acciones esenciales, como alimentación, higiene personal y material pedagógico, garantiza a los alumnos las mejores condiciones de desarrollo socioeducativo.

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SYLVIA HELENA BOURROUL. Directora ejecutiva

«Hacemos todos los esfuerzos con los alumnos y sus padres para que comprendan la necesidad de seguir estudiando»


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