La moda de los zumos “détox” ha llegado para quedarse. Cada vez es mayor la oferta de este tipo de productos. Pero, ¿qué tienen de cierto?¿Pueden realmente ayudar a nuestra salud?

TEXTO: ÓSCAR PICAZO DIETISTA-NUTRICIONISTA FUNDACIÓN MAPFRE FOTOS: ISTOCK

Zumos, smoothies, batidos y hasta dietas llevan ahora el calificativo de “détox”, o “depurativo”. Un término que evoca en el consumidor una sensación de bienestar que podría servir incluso para calmar una conciencia preocupada por los excesos del verano.

Y cada vez es mayor el número de establecimientos que ofrecen este tipo de productos. Es una moda que, como otras, viene importada de países donde lleva más años arraigada gracias entre otros al auge de internet, capaz a veces de amplificar mensajes de salud que no siempre tienen detrás una base sólida.

¿Qué es un producto détox?

El primer punto en el que nos encontramos con alguna dificultad es al intentar definir un producto “détox”. Para poder hacer este tipo de alegaciones de salud, es necesario cumplir con la normativa y es la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) la encargada de evaluar y regular la efectividad de suplementos, aditivos, y componentes alimentarios, y de avalar en su caso, las alegaciones de propiedades saludables (entre las que no se encuentra la de detoxificación).

Por tanto, dentro del cajón de sastre de los productos “détox” encontramos todo tipo de batidos, zumos o licuados, habitualmente elaborados con una mezcla de frutas y/o verduras, y algunos componentes declarados como “superalimentos”, otra categoría más fruto de la moda que de parámetros objetivos: jengibre, col rizada o “kale”, açaí, etc. También existen programas o dietas encaminadas a “detoxificar y purificar” el organismo, de más complejidad, duración y, claro está, coste.

¿Realmente funcionan?

Es cierto que los componentes de este tipo de licuados son en principio saludables. Pero no podemos atribuir a estas mezclas de alimentos propiedades que van más allá de su aporte nutricional. No hay nada en estos batidos, o incluso dietas, que vaya a facilitar que el cuerpo excrete más toxinas de lo que haría en condiciones normales. Es cierto que la deficiencia de algunas vitaminas, o una baja ingesta de antioxidantes, pueden dar lugar a desequilibrios y a un aumento del estrés oxidativo. Sin embargo, no es necesario recurrir a este tipo de productos “milagrosos” para conseguir una ingesta adecuada de nutrientes.

Se han identificado riesgos asociados a los zumos «détox» como la alta ingesta de oxalatos

De hecho, una dieta basada en alimentos mayoritariamente crudos (el crudivorismo) ha demostrado tener efectos perjudiciales para la salud. No cocinar los alimentos dificulta la absorción de nutrientes, incluso si recurrimos a licuados y triturados. Otro de los conceptos asociados a los zumos détox y las dietas crudívoras, es el de las enzimas. Sin embargo, como proteínas que son se desnaturalizan y pierden su función frente a los ácidos estomacales. ¿Zumos “intox”? Entonces, si estas bebidas o brebajes, incluidas las dietas, no favorecen la detoxificación del organismo, ¿qué beneficio aportan? ¿Pueden ser perjudiciales?  La respuesta parece ser afirmativa. Recientemente la ya mencionada EFSA ha emitido un informe en el que se identifica como riesgo emergente el alto consumo de oxalatos derivados del consumo de este tipo de batidos. Espinaca, col rizada, o sobre todo, remolacha, son algunos de los alimentos que habitualmente se incluyen en estas mezclas y que contienen cantidades elevadas de oxalatos. Un solo vaso de estas bebidas puede contener más oxalatos que la cantidad diaria recomendada. Es más fácil ingerir una mayor cantidad de fruta o verdura en forma de zumo, que como alimento entero (reto que el lector puede probar en casa: comer tres naranjas enteras, o beber el zumo de esas mismas tres piezas). Los oxalatos van a estar por tanto concentrados en esa bebida “detox”.

¿Una opción apetecible?

No cabe duda de que la ubicuidad de estas bebidas détox, hace que en algún momento podamos sentir la tentación. Además, pueden ser una de las pocas alternativas saludables a consumir en algunos establecimientos. Si así es, si nos apetece simplemente por el disfrute de una bebida refrescante con sabor a frutas y un cierto toque de especia oriental, bienvenido sea. Pero no creamos que ese zumo va a purificar nuestro cuerpo de los excesos del verano. Aprender a comer y mantener hábitos saludables (que no hacer dieta) es lo que va a facilitar que nuestras defensas antioxidantes y nuestras rutas de detoxificación estén “a tope”.